Empresa mercantil

Share Button

11.2. La financiación propia
La financiación propia son los recursos más estables de la empresa puesto que no han
de devolverse mientras la misma siga funcionando, pero también los más arriesgados
puesto que en caso de quiebra los socios son los últimos en recibir su dinero.
Los
podemos dividir en externos (capital social y subvenciones) e internos o
autofinanciación (reservas, amortizaciones y provisiones).
a. Recursos propios externos
 Capital social: se forma por las aportaciones de los socios a la empresa, bien
cuando esta se crea bien en momentos posteriores.
 Subvenciones: son concedidas por las Administraciones públicas, y son fondos
gratuitos que van destinados a fomentar una determinada actividad.
b. Recursos propios internos
Estos pueden ser de dos tipos: de mantenimiento (provisiones y amortizaciones), si
buscan mantener la riqueza o capacidad productiva de la empresa; y de crecimiento
(reservas), si buscan aumentarla.
 Reservas: son los beneficios no distribuidos por la empresa. Pueden ser legales
(obligatorias por ley); estatuarias (obligatorias ya que se encuentran recogidas en
los estatutos de la empresa); y voluntarias (se deciden en la Junta General
Ordinaria, cuando se reparten los beneficios).
 Amortizaciones: el inmovilizado de la empresa (máquinas, herramientas…) va
perdiendo valor conforme pasa el tiempo, por lo que cada ejercicio económico la
empresa va acumulando cuotas de amortización a un fondo que permitirá
sustituirlo una vez finalice su vida útil.
 Provisiones: fondo creado por la empresa para ciertas pérdidas o futuros gastos
que aún no han tenido lugar y cuyo momento de ocurrencia o importe exacto aún
no se conoce (fondos para indemnizaciones, sanciones…)
Aunque la autofinanciación tiene la ventaja de no tener que negociarse y de no tener un
coste explícito (en principio no se paga nada por ella), tiene como inconveniente que se

genera de forma muy lenta, de que puede ser empleada en inversiones poco rentables, y
de que disminuye los dividendos o rentabilidad que reciben los socios.
11.3. La financiación ajena a largo plazo
 Préstamos a largo plazo: dinero concedido por las entidades bancarias a las
empresas a cambio de que este sea devuelto en un plazo predeterminado
(superior al año) junto con el pago de unos intereses.
 Empréstitos: con un funcionamiento similar al préstamo, se forma de un
conjunto de títulos (obligaciones, bonos…) emitidos por la empresa y que son
adquiridos por diferentes particulares u otras empresas. Posteriormente la
empresa deberá devolver el importe de los mismos junto con unos determinados
intereses. Solamente está disponible para grandes empresas.
 Leasing o arrendamiento financiero: se trata de un alquiler con opción a compra,
en el que la empresa a cambio del pago de una cuota de arrendamiento puede
utilizar temporalmente un determinado activo. Finalizada la duración de la
operación, la empresa puede adquirir el activo a cambio de un precio prefijado, o
devolverlo a la empresa de leasing.
 Renting: la empresa alquila elementos de activo durante un plazo determinado.
La empresa de renting se encarga de prestar una serie de servicios como son
mantenimiento, contrato de seguro… El gasto asociado es fiscalmente deducible
en un 100%. A diferencia del leasing, no hay posibilidad de compra al finalizar
el contrato.
11.4. La financiación ajena a corto plazo
 Préstamos a corto plazo: dinero concedido por las entidades bancarias a las
empresas a cambio de que este sea devuelto en un plazo predeterminado
(inferior al año) junto con el pago de unos intereses.
 Crédito a corto plazo: muy utilizado a corto plazo y cuando la empresa no sabe
exactamente cuánto dinero va a necesitar. En este caso la entidad financiera pone
a disposición de la empresa una cuenta corriente con un límite de crédito. La
empresa puede disponer o no del dinero de esta cuenta, y después pagará

intereses únicamente por la cantidad dispuesta. Puede tener que pagar una
comisión por el dinero no utilizado.
 Descubierto en cuenta o números rojos: consiste en utilizar un importe superior
al saldo disponible en una cuenta corriente. Su ventaja es que el dinero se
consigue sin negociación previa, pero sus intereses son muy altos.
 Crédito comercial: financiación automática que consigue la empresa cuando deja
a deber las compras que realiza a proveedores.
 Descuento de efectos: una entidad financiera adelanta las deudas de clientes que
se encuentran documentadas en letras, cobrando un interés que se llama
descuento. Si la letra resultara impagada, el banco le cobrará el importe a la
empresa.
 Factoring: la empresa vende sus derechos de cobro sobre clientes a una entidad
de factoring, que le adelanta el dinero menos unos intereses y comisiones (que
generalmente son muy elevados). En este caso la empresa no responde del
impago de los clientes.
 Fondos espontáneos de financiación: como las cantidades que la empresa debe a
la Hacienda Pública o a la Seguridad Social, o salarios de los trabajadores, que
no se pagan diariamente sino a final de mes, trimestralmente…

Share Button

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.