1. Objeto de Estudio de las Ciencias de la Administración
El objeto de estudio de las Ciencias de la Administración es la **Administración Pública** analizada desde diversas perspectivas interdisciplinares. Según las fuentes, este análisis no se limita a una sola visión, sino que integra enfoques jurídicos, históricos, sociológicos y politológicos para comprender su funcionamiento y evolución. A continuación, se detallan los puntos clave que definen su objeto de estudio:
La Tensión de Legitimidades
Uno de los enfoques primordiales de estas ciencias es el estudio del bloqueo y la tensión entre la **legitimidad política** y la **legitimidad administrativa**. Mientras que la legitimidad del político emana del sufragio y la confianza ciudadana, la del funcionario se basa en sus méritos, capacidad y conocimientos técnicos.
La Función Directiva Pública
La ciencia de la administración estudia cómo equilibrar las tensiones entre el Gobierno y la Administración. El objeto aquí es profesionalizar esta función para que exista un equilibrio entre la **solvencia técnica** y la **confianza política**, evitando que la política opaque la capacidad técnica necesaria para hacer operativas las decisiones.
Gestión de Recursos y Tiempos
También analiza la contraposición entre los tiempos limitados de la política (que busca reformas rápidas) y el tiempo ilimitado o vitalicio del funcionario, quien debe dar validez jurídica y viabilidad operativa a dichas reformas.
Bienes Públicos y Acción Colectiva
El estudio se extiende a la lógica de los **bienes públicos**, analizando por qué son difíciles de mantener debido a la falta de incentivos individuales para sufragar sus costes y cómo su funcionamiento depende tanto de quien los administra como de quien los consume.
Perspectiva Jurídica (Derecho Administrativo)
Parte de su objeto es entender el **Derecho Administrativo** como una herramienta de defensa de los intereses del ciudadano y de las garantías individuales frente a los posibles abusos de una Administración con potestades extraordinarias.
En resumen, más que una técnica estática, la ciencia de la administración se ocupa de la compleja interacción entre la decisión política (priorizar bienes y valores) y la ejecución administrativa (soluciones técnicas y marcos legales).
Para entenderlo mejor, podemos decir que la Administración Pública es como un gran navío: la Ciencia de la Administración no solo estudia el motor (la técnica de los funcionarios), sino también quién decide el rumbo (los políticos), las leyes del mar que deben respetar (el derecho) y cómo lograr que toda la tripulación y los pasajeros colaboren para que el barco no se detenga por falta de mantenimiento.
2. Naturaleza de los Bienes Públicos
La naturaleza de los **bienes públicos** se define principalmente por su contraposición a los **bienes privados** y por los desafíos que presentan para la acción colectiva y la administración. Según las fuentes, los aspectos fundamentales que definen su naturaleza son:
No Exclusividad y No Exclusión
A diferencia de los bienes privados, que son exclusivos y excluibles, los bienes públicos se caracterizan por ser justo lo contrario. Esto significa que no se puede impedir que una persona se beneficie de ellos, incluso si no ha contribuido a su creación o mantenimiento.
La Falta de Incentivos Individuales
Existe una contradicción inherente en estos bienes: aunque la sociedad suele tener «buena conciencia» sobre ellos, nadie está interesado individualmente en sufragar sus costes debido a la falta de incentivos directos.
La Lógica de la Acción Colectiva
Un bien público solo es viable si los beneficiados no se comportan como sujetos pasivos. Sin embargo, su mantenimiento se ve amenazado por el **Dilema del Prisionero**: un individuo puede decidir no colaborar porque no tiene la certeza de que los demás lo harán, lo que deriva en una falta de contribución generalizada.
Corresponsabilidad en la Calidad
El funcionamiento y la calidad de un bien público no dependen únicamente del Estado, sino que están estrechamente vinculados tanto a quien lo administra como a quien lo consume.
El Sentido Patrimonial de lo Público
Las fuentes señalan que, en contextos como el español, existe una percepción de que lo público «pertenece a todos» en un sentido patrimonial. Esta mentalidad puede llevar a un alto índice de corrupción si no se gestiona adecuadamente la responsabilidad sobre estos recursos.
En conclusión, la naturaleza de los bienes públicos es intrínsecamente política y social, ya que su existencia depende de la capacidad de la administración para gestionar los recursos escasos (tiempo y dinero) y de la voluntad colectiva para superar el interés individual en favor del bienestar común.
Para ilustrarlo, podemos imaginar que un bien público es como un faro en la costa: todos los barcos se benefician de su luz para no naufragar (**no exclusión**), pero precisamente porque todos reciben el beneficio gratis, ningún capitán de barco quiere pagar por sí solo el aceite de la lámpara (**falta de incentivo**), por lo que se requiere de una organización superior para garantizar que siga funcionando.
3. Relaciones entre Políticos y Funcionarios
Las relaciones entre políticos y funcionarios constituyen uno de los pilares centrales del estudio de la Administración Pública, caracterizándose por una **tensión constante** entre diferentes formas de legitimidad, tiempos y conocimientos. A continuación, se detallan los aspectos fundamentales de este vínculo según las fuentes:
Tensión de Legitimidades
La relación se define por el choque entre dos fuentes de autoridad distintas. El político obtiene su legitimidad del **sufragio** y de la confianza que le otorga la ciudadanía. Por el contrario, el funcionario basa su legitimidad en sus **méritos**, capacidad y **conocimientos técnicos**, demostrados a través de pruebas selectivas.
La Dirección de los «No Expertos» sobre los «Expertos»
En el ámbito público, es común que personas que no son expertas en una materia (políticos) dirijan a quienes sí ostentan el conocimiento experto (funcionarios). Esto se debe a que las decisiones políticas no son técnicas, sino que consisten en priorizar valores y recursos escasos (tiempo y dinero), algo que corresponde a quien está legitimado democráticamente.
El Choque de Tiempos
Existe una contraposición temporal crítica. Los políticos operan en un tiempo limitado y sienten la urgencia de realizar el máximo número de reformas posibles antes de que termine su mandato. Los funcionarios, al tener un puesto vitalicio, operan con una visión de tiempo ilimitado, encargándose de dar validez jurídica y viabilidad operativa a las decisiones de un líder que está «de paso».
La Función Directiva Pública como Equilibrio
Para que la administración funcione correctamente, debe existir un equilibrio en la **Función Directiva Pública** (FDP) entre la solvencia técnica y la confianza política. Las fuentes advierten que actualmente suele primar la confianza política sobre la técnica, por lo que es necesario profesionalizar esta función para que las ideas políticas se «despersonalicen» y sobrevivan al político que las propuso.
Imparcialidad vs. Ejecución
El carácter vitalicio del funcionario garantiza su **imparcialidad** frente a los cambios de gobierno. Su labor es transformar las propuestas políticas en realidades operativas, evitando que la obra de gobierno desaparezca cuando el líder político se marche.
En conclusión, la relación entre ambos es una colaboración necesaria pero compleja, donde el político aporta la dirección y el entusiasmo, mientras que el funcionario aporta la estabilidad y el rigor técnico.
Para visualizar esta relación, podemos pensar en un concierto de orquesta: el político es el director, quien decide qué obra se va a tocar y con qué estilo (la visión política), mientras que los funcionarios son los músicos expertos que dominan los instrumentos. Aunque el director no sepa tocar el violín tan bien como el músico, es quien da la orden de empezar, pero sin la técnica y la permanencia de los músicos, la partitura nunca llegaría a escucharse.
4. Origen Histórico y Evolución del Estado
El origen histórico de las Administraciones Públicas está intrínsecamente ligado a la supervivencia del Estado y la financiación de la guerra. A continuación, se detallan las etapas y factores clave de su evolución según las fuentes:
1. El Origen Bélico y Financiero
La necesidad de crear una fuerza militar permanente y organizada para enfrentar amenazas exteriores fue el motor inicial de la Administración. Para sostener este Ejército, los Estados se vieron obligados a establecer un sistema de impuestos, lo que derivó en la creación de una Hacienda. Este proceso requirió:
- Personal cualificado: La complejidad de gestionar los tributos exigió funcionarios con conocimientos expertos que accedieran por méritos y capacidad, dando origen a la **burocracia moderna**.
- Instrumentos de control: Se desarrollaron herramientas como el catastro (un registro de bienes gravables), impulsado en España por figuras como el Marqués de la Ensenada bajo el reinado de Fernando VII.
2. El Caso Particular de España y la Debilidad Estatal
A diferencia de potencias como Francia, que bajo Luis XIV fortaleció su Estado mediante una Hacienda sólida, España tuvo un desarrollo más tardío. Durante el reinado de los Habsburgo, la Corona no necesitó crear una Hacienda interna eficiente porque se financiaba con el oro de las colonias americanas. Esta falta de dependencia de sus propios impuestos resultó en un **Estado débil** y una formación tardía de su Administración, lo que históricamente dificultó la articulación de un Estado español cohesionado y permitió que el poder militar mantuviera una independencia excesiva frente al poder civil.
3. La Administración en el Estado Liberal
Con las revoluciones burguesas del siglo XVIII, especialmente la Revolución Francesa, surgió el concepto de **Administración Liberal**. Bajo esta doctrina:
- Se defendía un **Estado Mínimo** que no interfiriera en el mercado, basándose en la idea de la «mano invisible» de Adam Smith.
- La función de las Administraciones Públicas se limitaba a garantizar la seguridad y el orden público (ejército y policía) y la protección de la propiedad privada.
- La Hacienda debía tener un carácter mínimo para no restar libertad a la inversión de capital.
4. La Transición al Estado Social
Las limitaciones del modelo liberal, especialmente la desigualdad extrema en el mercado laboral entre trabajadores y empresarios, dieron lugar al **Estado Social**. Este modelo transformó la Administración de la siguiente manera:
- Intervención protectora: La Administración dejó de ser un mero vigilante para convertirse en un ente que protege al trabajador frente a abusos y salarios insuficientes, buscando evitar revoluciones sociales.
- Creación de nuevos Ministerios: Para gestionar estos derechos, nacieron organismos como el Ministerio de Trabajo y el de Salud Pública.
- Políticas fiscales redistributivas: Se potenciaron los Ministerios de Hacienda para redistribuir la renta y sustentar servicios públicos como la sanidad y la educación, siguiendo teorías como las de Keynes, que sostienen que el consumo es vital para el equilibrio económico.
En resumen, la Administración Pública pasó de ser una «máquina de recaudación para la guerra» a un «árbitro del mercado» en el periodo liberal, para finalmente convertirse en el «proveedor de servicios y bienestar» que conocemos hoy en el Estado Social.
5. El Surgimiento del Estado Liberal
El **Estado Liberal** surge como una respuesta directa al sistema de proteccionismo y aranceles previo, consolidándose a través de las **revoluciones burguesas** del siglo XVIII, con la Revolución Francesa como su exponente más destacado. A continuación, se detallan los factores fundamentales de su aparición según las fuentes:
1. Reacción al Proteccionismo
El liberalismo nació como una corriente opuesta al **proteccionismo económico**. Según los teóricos liberales, como Adam Smith, las medidas proteccionistas defendían la ineficacia al impedir la autorregulación del mercado. El surgimiento del Estado liberal se basa en la premisa de que el mercado funciona de manera racional según la escasez, minimizando costes y maximizando beneficios por sí solo.
2. El Motor de las Revoluciones Burguesas
El cambio político fue impulsado por la burguesía, que buscaba libertad de actuación en dos ámbitos críticos:
- El mercado: Para permitir el libre intercambio de bienes.
- La propiedad privada: Considerada un elemento esencial para la existencia misma del mercado.
3. La Filosofía del «Estado Mínimo»
El surgimiento del Estado liberal trajo consigo una nueva concepción de las instituciones públicas. Se defendió la primacía de las decisiones individuales sobre las públicas, lo que derivó en la creación de un **Estado Mínimo**. Bajo este modelo, las funciones de la Administración Pública se redujeron drásticamente a dos pilares básicos para garantizar que el mercado funcionara sin interferencias:
- Seguridad y orden público: Mantenimiento de la policía y el ejército.
- Eficiencia fiscal: La Hacienda debía ser mínima, bajo el argumento de que cuantos más impuestos existan, menor es la libertad de los ciudadanos para invertir su capital.
4. La Teoría de la «Mano Invisible»
Un concepto clave en el nacimiento de este Estado es la creencia en que no es necesaria la intervención estatal para generar bienestar social. Se sostenía que existía una **»mano invisible»** que convertía los intereses o «vicios» privados en beneficios para el público en general. Por tanto, la aspiración del Estado liberal era establecer una relación con la ciudadanía donde la intervención estatal fuera casi inexistente.
6. Fundamentos de la Teoría Organizacional
El concepto de **organización**, según las fuentes, se fundamenta en la necesidad humana de actuar de manera conjunta para alcanzar fines que no podrían obtenerse individualmente. Esta acción colectiva implica una renuncia parcial a la libertad y la suspensión de las facultades críticas por parte de quienes integran la entidad para alinearse con los objetivos comunes. Para comprender profundamente qué es una organización, se deben considerar los siguientes aspectos clave:
La Simultaneidad Problemática
Una organización se define como la tensión constante entre la **división del trabajo** (especialización en tareas simples y repetitivas) y la **coordinación** (la necesidad de mantener una visión de conjunto). Si una organización se enfoca exclusivamente en la división del trabajo, corre el riesgo de que el trabajador pierda la perspectiva global de los objetivos, lo que genera dificultades operativas.
La Estructura como Sistema de Relaciones
Organizar implica reconocer que el sostenimiento de cualquier entidad depende de la relación entre diversos componentes estructurales. Según las fuentes, estas partes fundamentales son:
- Núcleo estratégico (Cúpula): Donde se concentran las decisiones y se establecen las estrategias.
- Núcleo operativo (Base): Encargado de ejecutar las acciones y estar en contacto con el exterior.
- Líneas medias (Eslabón): Funcionan como enlace entre la cúpula y la base.
- Tecnoestructura: Define los puestos de trabajo y busca la **normalización** para reducir la incertidumbre.
- Staff de apoyo: Facilita la operación sin ser la razón de ser principal de la organización.
El Equilibrio entre Formalidad e Informalidad
El concepto de organización moderna requiere un balance entre la formalidad (diseño que busca la eficiencia y, en ocasiones, la irrelevancia del factor humano) y la informalidad (el comportamiento real de los trabajadores frente a la alienación).
La Normalización
Es el proceso mediante el cual se busca que los puestos de trabajo no dependan de las cualidades personales del individuo, otorgando cierta irrelevancia al factor humano para asegurar que la organización sea predecible y estable.
En resumen, una organización no es solo un grupo de personas, sino una estructura diseñada para gestionar la tensión entre la especialización técnica y la necesidad de una dirección coordinada y estratégica.
7. Tipologías Organizativas (Configuraciones de Mintzberg)
De acuerdo con las fuentes, existen cinco tipos principales de configuración organizativa, cada uno definido por su mecanismo de coordinación, su parte fundamental y sus factores de contingencia:
A. Organización Simple
Se identifica con el modelo de un taller artesanal. Se caracteriza por tener poca gente con muchas funciones y una estructura donde no hay una jerarquía clara, lo que hace que el núcleo estratégico y el operativo se confundan.
- Mecanismo de coordinación: **Supervisión directa** y adaptación mutua.
- Parte fundamental: El **núcleo estratégico**.
- Contexto: Es común en organizaciones jóvenes, pequeñas, con entornos sencillos pero dinámicos, o donde el director general tiene fuertes ansias de poder.
B. Organización Maquinal
Es el modelo de las organizaciones burocráticas de grandes dimensiones. Su funcionamiento se basa en la repetición de tareas muy especializadas y rutinarias previamente definidas por expertos.
- Mecanismo de coordinación: **Normalización por procedimientos**, lo que elimina la inseguridad y la creatividad en el puesto.
- Parte fundamental: La **Tecnoestructura**, que es la encargada de diseñar los procesos.
- Contexto: Organizaciones grandes y antiguas que operan en entornos simples y estables.
C. Organización Profesional
Está compuesta por especialistas cualificados que poseen un control considerable e independencia sobre su propio trabajo, manteniendo un contacto estrecho con los usuarios o clientes.
- Mecanismo de coordinación: **Normalización por habilidades**.
- Parte fundamental: El **núcleo operativo**, ya que la calidad del servicio depende directamente de la relación entre el profesional y el consumidor.
- Contexto: Entornos que son complejos pero estables, donde el sistema técnico no es excesivamente sofisticado o regulador.
D. Organización Divisional
Surge de la agrupación de diversas organizaciones que anteriormente eran independientes. Esto genera un nuevo núcleo estratégico superior, aunque conlleva costes de coordinación muy elevados.
- Mecanismo de coordinación: **Normalización de los resultados**.
- Parte fundamental: La **línea media**, que actúa como enlace crítico entre las divisiones y la cúpula.
- Contexto: Mercados diversificados (en productos o servicios) y organizaciones grandes y antiguas.
E. Organización Adhocrática
Se define como el «gobierno del instante»; es una estructura espontánea y a menudo temporal diseñada para gestionar anomalías o problemas específicos uniendo a expertos de distintos campos.
- Mecanismo de coordinación: **Adaptación mutua**, donde el factor personal y el resultado son las claves.
- Parte fundamental: El **staff de apoyo**.
- Contexto: Entornos muy complejos y dinámicos, organizaciones jóvenes y sistemas técnicos altamente sofisticados o automatizados.
8. La Tecnoestructura en los Modelos Organizativos
La **Tecnoestructura** desempeña un papel muy desigual dependiendo del modelo organizativo, ya que su función principal es definir los puestos de trabajo del núcleo operativo y reducir la incertidumbre mediante la **normalización de procesos**. Su relevancia varía desde ser el motor central de la organización hasta ser inexistente. A continuación, se detalla su importancia en cada tipo de organización según las fuentes:
1. Organización Maquinal: Relevancia Máxima
En este modelo, la tecnoestructura es la parte fundamental de la organización.
- Función: Es la encargada de diseñar los procedimientos detallados que el núcleo operativo debe ejecutar de forma rutinaria.
- Impacto: Su objetivo es eliminar la inseguridad y la creatividad en el puesto mediante la normalización por procedimientos, buscando que el factor humano sea irrelevante y el proceso sea predecible.
2. Organización Simple: Relevancia Nula
En las organizaciones simples, como los talleres artesanales o ayuntamientos pequeños, la estructura es tan elemental que no existe tecnoestructura.
- Razón: Al ser organizaciones jóvenes o pequeñas con poca gente, la coordinación se basa en la supervisión directa o la adaptación mutua, por lo que no se requiere un departamento que formalice los procesos.
3. Organización Profesional: Relevancia Secundaria
Aquí, la relevancia se desplaza hacia el núcleo operativo (los especialistas).
- Función: Aunque existe una necesidad de normalización, esta es de habilidades y no de procesos rígidos. La tecnoestructura tiene poco poder porque el trabajo de los profesionales es demasiado complejo para ser estandarizado en manuales de procedimientos detallados.
4. Organización Divisional: Relevancia Indirecta
En este tipo de estructura, la parte fundamental es la línea media.
- Función: La tecnoestructura interviene principalmente en el diseño de los sistemas de control de rendimiento para la normalización de resultados. Su papel es ayudar al núcleo estratégico a supervisar el éxito de las distintas divisiones sin intervenir en sus operaciones diarias.
5. Organización Adhocrática: Relevancia Mínima
En la adhocracia, el foco está en el staff de apoyo y en los expertos que trabajan de forma espontánea.
- Razón: Debido a que se enfrentan a entornos complejos y dinámicos para resolver anomalías, la tecnoestructura no puede normalizar el trabajo, ya que este requiere una adaptación mutua constante y no procesos predefinidos.
9. Gobernanza y Gestión de Políticas Públicas
La **gobernanza** y el análisis de las políticas públicas representan un cambio de paradigma en el que la gestión estatal ya no actúa de forma aislada, sino que busca soluciones a través de la colaboración con otros actores. En este contexto, organizaciones formalmente autónomas se vuelven funcionalmente interdependientes para enfrentar los desafíos de sociedades complejas.
Para comprender este proceso, es fundamental distinguir entre la gestión pública y la privada, así como los modelos que rigen la toma de decisiones:
1. Gestión Pública como «Macrogestión»
A diferencia de la gestión privada (microgestión), que se centra en la eficiencia operativa (minimizar costes y maximizar beneficios), la gestión pública se define por la **eficiencia adaptativa**. Esta última implica que múltiples actores deben modular sus estrategias individuales para alcanzar una estrategia compartida.
- La Tríada de la Macrogestión: Mientras que la gestión privada se basa en Planificación, Ejecución y Control, la gestión pública se articula a través de la **Formulación** (de políticas), **Implementación** y **Evaluación**.
- Liderazgo Político: La gestión pública no es solo administración; es la capacidad de crear condiciones favorables y promover un pacto social entre organizaciones interdependientes.
2. El Análisis y la Formulación de Políticas
El análisis de políticas públicas revela que estas no pueden ser simplemente «planificadas» de forma mecánica. Debido a su naturaleza, las políticas suelen generar controversia y su objetivo real no es solucionar problemas de raíz, sino reducirlos y hacerlos manejables.
- Planificación Estratégica: En el ámbito público, esta debe ser interorganizativa, analizando qué actores se verán beneficiados o perjudicados por una decisión política.
- Racionalidad Interorganizacional: Dado que la autoridad está fragmentada entre diversos actores (pluralismo), es necesario promover iniciativas que enlacen a quienes ofrecen los servicios con quienes los reciben.
3. Modelos de Decisión: Incrementalismo vs. Racionalismo
El análisis de cómo se gestionan estas políticas se divide principalmente en dos enfoques:
- Incrementalismo: Propone cambios graduales o «paso a paso». Su ventaja es que los errores son reparables y permiten un aprendizaje continuo mediante una racionalidad retrospectiva.
- Racionalismo: Busca eliminar la incertidumbre y alcanzar objetivos a largo plazo mediante una planificación rígida. Sin embargo, este enfoque choca con la realidad de que la interdependencia entre actores no se logra de forma instantánea.
4. Del Egoísmo Individual al Aprendizaje Pluralista
Uno de los mayores retos de la gobernanza es transitar de la «optimización individual» al aprendizaje pluralista. Esto requiere que los actores adopten un **»egoísmo ilustrado»**, basado en la premisa de que los intereses propios no pueden satisfacerse si no se satisfacen primero los intereses ajenos. Este aprendizaje institucional es vital para el funcionamiento de una sociedad desarrollada políticamente.
5. Desafíos Técnicos y Democráticos
La gestión pública requiere adaptar o reconceptualizar técnicas del sector privado. Por ejemplo:
- Evaluación vs. Control: Mientras que el control es una supervisión mecánica y a veces punitiva, la evaluación busca dar sentido a lo ocurrido (**racionalidad retrospectiva**) para mejorar procesos futuros.
- Relación con la Democracia: Existe una tensión inherente en la gobernanza; a menudo, los perjudicados por una política se organizan rápidamente para oponerse, mientras que los beneficiarios suelen ser difusos y no la defienden con la misma intensidad al inicio.
Para entender la gobernanza, podemos imaginarla como una orquesta sinfónica donde no hay un solo músico que pueda interpretar la obra completa por sí mismo. Mientras que un solista (gestión privada) busca su propia perfección técnica, la orquesta (gestión pública/gobernanza) requiere que cada músico module su volumen y ritmo en función de los demás. El éxito no depende solo de la habilidad individual, sino de la interdependencia funcional de todos para crear una armonía común.
10. La Evaluación en la Gestión Pública
La **evaluación de las políticas públicas** se integra dentro de la tríada fundamental de la macrogestión, junto con la formulación y la implementación. A diferencia del control, que se percibe como una operación mecánica, supervisora y en ocasiones punitiva, evaluar consiste en dotar de sentido a lo que ya ha ocurrido mediante una **racionalidad retrospectiva**.
De acuerdo con las fuentes, los aspectos más relevantes de este proceso son:
1. Evaluación frente a Control
Mientras que el control se limita a la fiscalización, la evaluación permite observar el recorrido completo entre el propósito inicial y los logros alcanzados. En contextos de externalización de servicios, la evaluación es indispensable para comprobar, mediante la retrospección y la redefinición, si se han cumplido los requisitos y propósitos originales, además de medir la satisfacción de los consumidores.
2. El Aprendizaje por «Ensayo y Error»
La evaluación está estrechamente ligada al incrementalismo, un modelo que apuesta por cambios graduales para asegurar que los errores cometidos sean reparables. Este enfoque permite:
- Aprender de los efectos imprevistos: Lo que sucede durante la implementación no debe verse como incompetencia, sino como una oportunidad para analizar situaciones no contempladas inicialmente.
- Redefinir el problema: La evaluación permite el aprendizaje a través del **ensayo-error**, lo que puede llevar a una redefinición completa del problema público original.
- Gestionar la tensión entre estabilidad y cambio: Es necesario mantener cierta estabilidad en la política para conocer sus efectos reales, ya que no se puede alterar una estrategia sin resultados tangibles que evaluar.
3. El Papel de los Actores y la Viabilidad
Para que la evaluación sea efectiva, debe existir una función directiva capaz de hacer que las ideas sean operativamente viables. Esto implica que los directivos públicos deben tener el respaldo político suficiente para ponderar los intereses de los grupos objetivos (quienes suelen ver la política como un coste) frente a los beneficiarios finales (quienes perciben los beneficios a largo plazo).
4. De la Estrategia Deliberada a la Emergente
La evaluación facilita el tránsito de una **estrategia deliberada** (lo planeado) a una **estrategia emergente** (lo que surge de la interacción real). Al entender la implementación como un juego interactivo, la evaluación ayuda a derribar las fronteras entre el interés privado y el derecho cívico, permitiendo que cualquier ciudadano sea visto como un interesado en el proceso.
