La economía mundial como sistema histórico
Economía internacional, economía mundial y sistema mundial: La economía internacional analiza primordialmente las relaciones comerciales y financieras entre Estados nacionales soberanos. En contraste, la economía mundial y el sistema mundial (enfoques inspirados en la historia global y el análisis de sistemas-mundo) conciben al capitalismo como un proceso global único, expansivo e integrado de acumulación de capital que trasciende las fronteras nacionales, estructurando una división global del trabajo.
Expansión mundial del capitalismo: El capitalismo se expande disolviendo las formas de producción precapitalistas, mercantilizando la tierra, el trabajo y el dinero, y ampliando los mercados a escala planetaria mediante la colonización, el imperialismo y la apertura de flujos comerciales.
Crecimiento económico y desigualdad (Maddison, 1992): Los datos históricos a largo plazo sobre el PIB y el ingreso per cápita muestran que el crecimiento económico moderno no ha sido homogéneo. Al contrario, ha ampliado drásticamente las brechas de desarrollo histórico entre las economías industrializadas (el centro) y las economías dependientes o atrasadas (la periferia).
Concentración y centralización del capital:
Concentración: Ocurre mediante la acumulación directa de plusvalía, donde una empresa reinvierte sus ganancias y agranda su escala productiva.
Centralización: Ocurre por la fusión de capitales o la absorción de empresas más débiles por parte de corporaciones gigantescas (monopolios y oligopolios), impulsando la competencia global y la concentración de mercados.
El sistema monetario-financiero internacional y Bretton Woods
Evolución histórica del SMI:
Patrón Oro clásico (1870-1914): Las monedas nacionales tenían un valor fijo en oro y los desequilibrios comerciales se ajustaban de manera automática a través de flujos de oro y variaciones en precios y salarios internos.
Periodo de entreguerras: Colapso del patrón oro, auge del proteccionismo, devaluaciones competitivas y guerras comerciales que agudizaron la Gran Depresión.
Bretton Woods (posguerra hasta 1973): Sistema de tipos de cambio fijos pero ajustables anclado al dólar estadounidense, el cual a su vez era convertible en oro al precio fijo de 35 dólares la onza. Se crearon el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
Interdependencia macroeconómica y el trilema: Los gobiernos enfrentan una disyuntiva estructural (el trilema de la política macroeconómica): no se puede tener simultáneamente libre movilidad de capitales, un tipo de cambio fijo y una política monetaria independiente orientada a objetivos internos (empleo y estabilidad de precios).
Geopolítica financiera y petróleo (Álvarez Herrero, 2019): La hegemonía global de Estados Unidos tras la caída de Bretton Woods en 1973 se reconfiguró mediante el sistema del petrodólar, obligando a que el comercio mundial del petróleo se facture en dólares, lo que garantiza una demanda estructural perpetua de la moneda estadounidense y financia su déficit externo.
Las teorías del comercio internacional
Ventaja absoluta (Adam Smith): Un país debe especializarse y exportar aquellos bienes en los que posee menores costos absolutos de producción (requiere menos horas de trabajo por unidad) en comparación con otros países.
Ventaja comparativa (David Ricardo): Incluso si un país es absolutamente menos eficiente en la producción de todos los bienes en comparación con otro, el comercio sigue siendo beneficioso si cada país se especializa en la producción del bien en el que detenta el menor costo de oportunidad relativo. Esto demuestra que el comercio se basa en diferencias de productividades relativas, no absolutas.
Modelo Heckscher-Ohlin (dotación de factores): Los patrones de comercio internacional se explican por la abundancia relativa de los factores de producción (trabajo y capital) de cada país. Un país exportará el bien cuya producción requiera intensivamente el factor que posee en mayor abundancia (por ejemplo, países abundantes en trabajo exportarán bienes intensivos en mano de obra).
Crítica a la teoría clásica (Torres Gaitán, 2013): Las visiones liberales clásicas asumen supuestos poco realistas como la plena movilidad interna de factores, la competencia perfecta, los rendimientos constantes y una supuesta «armonía de intereses» donde todos ganan por igual. En la práctica, el comercio genera ganadores y perdedores, además de consolidar asimetrías estructurales.
Cambio tecnológico y división internacional del trabajo
Organización internacional de la producción (Dosi, Pavitt y Soete, 1993): La posición que ocupa una economía en el comercio mundial no viene dada por condiciones estáticas de la naturaleza, sino por su estructura productiva y tecnológica.
Innovación y competitividad: El cambio tecnológico endógeno, el aprendizaje institucional y las capacidades de innovación determinan las verdaderas ventajas competitivas de una nación. Las ventajas basadas en salarios bajos son frágiles frente a aquellas basadas en alta tecnología.
Asimetrías en el desarrollo: Las diferencias tecnológicas interestatales generan una división internacional del trabajo jerárquica: los países innovadores capturan rentas tecnológicas elevadas, mientras que los países rezagados se estancan en actividades de baja productividad y escaso valor agregado.
Centro-periferia y mercados globales de capital
Estructura centro-periferia (Raúl Prebisch / CEPAL):
El centro posee estructuras productivas homogéneas y diversificadas, con capacidad endógena de innovación y retención de los frutos del progreso técnico.
La periferia presenta estructuras productivas heterogéneas y fragmentadas (dualismo económico), especializadas en la exportación de materias primas o manufacturas ensambladas de bajo valor, sufriendo un histórico deterioro en los términos de intercambio.
Mercado global de capitales y autonomía (Krugman y Obstfeld, 2006): Los flujos internacionales de capital privado ofrecen opciones de financiamiento externo, pero exponen a las economías periféricas a una alta volatilidad financiera, ataques especulativos, crisis de balanza de pagos y una severa pérdida de autonomía en la política monetaria y fiscal nacional.
