Economía cerrada con sector publico

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TEMA 3. LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL EN ESPAÑA


Introducción



El volumen de capital fijo disponible en una economía es unos de los factores de producción que determinan su potencial de crecimiento.
Está formado por una combinación de activos reales que pueden clasificarse en tres categorías:

1.- Capital fijo de las empresas (instalaciones, maquinaria otros equipos directamente vinculados a la producción)

2.- Infraestructuras y equipamientos colectivos

Infraestructuras técnicas: transportes, comunicaciones, energía hidráulica

Equipamientos sociales: Educación, sanidad, asistencia social o deporte.

3.- Inmuebles residenciales: Vivienda

El capital es una variable de stock cuyo uso proporciona un flujo de servicios productivos que refleja su contribución efectiva a la producción agregada a la economía.

Para que el crecimiento siga evolucionando a lo largo del tiempo es preciso que el capital fijo se incremente con la realización de inversiones tanto de reposición como de ampliación, las primeras destinadas a salvar el proceso de depreciación y las segundas destinadas a aumentar la capacidad.

La inversión, por consiguiente, contribuye a un proceso de gastos destinados a mantener el stock de capital fijo y es una variable clave para la capacidad de crecimiento potencial de la economía. Por ello esa clase de inversión se la llama Formación Bruta de Capital Fijo. El volumen de capital existente en cada momento es el resultado de las inversiones acumuladas en el pasado menos la depreciación.

Uno de los aspectos básicos de esta inversión o FBC es la variedad de los agentes que la realizan como la variedad de finalidades que se esperan obtener. Por ello podemos realizar otro tipo de distribución entre:

# Inversión Directamente Productiva:

Dirigida a la adquisición de maquinaria, instalaciones y otros equipos productivos. Esta inversión es una de las mejores variables para determinar el pulso de la economía.

Realizada por agentes privados.

# Inversión en Infraestructuras:

Enmascarada por el concepto más amplio y heterogéneo de inversión pública. Las infraestructuras es uno de los elementos claves en la FBCF y sus efectos externos en la capacidad competitiva y el crecimiento permiten explicar muchas de las diferencias de las tasas de desarrollo entre distintos países.


LA FORMACIÓN BRUTA DE CAPITAL EN ESPAÑA


FBBVA


El valor del

stock de capital neto en España ascendía en 2007 a 4,7 billones de euros (gráfico 13). Las viviendas representan la mitad del stock acumulado. El capital privado no residencial tiene un peso del 39% (1,82 billones de euros corrientes de 2007), mientras el capital público no residencial representa el 11% restante. El capital privado no residencial se encuentra invertido mayoritariamente en los servicios (58,7%). Los sectores industriales (incluyendo la energía) representan el 30,2%, la construcción el 6% y la agricultura el 5,1% Dentro del capital público no residencial, las infraestructuras de 2

transporte concentran la mayor parte, el 42,8%, mientras los capitales invertidos en infraestructuras hidráulicas y urbanas suman el 23,9%, y la educación y la sanidad representan el 14,3%.

Fuente: IVIE

Durante el largo período de crecimiento que se desarrolla desde 1994, la acumulación de capital ha sido intensa y el

stock de capital disponible ha crecido en un 67%. Para lograr esos resultados se ha realizado un intenso esfuerzo inversor, con niveles del mismo crecientes a lo largo del período que llegan en los años finales a superar el 30% del PIB.

La explicación del cada vez mayor esfuerzo inversor del período se encuentra en la intensidad creciente de la parte del mismo dedicada a la inversión en vivienda. Como puede apreciarse en el gráfico 14, el esfuerzo inversor en activos residenciales se duplica entre los primeros y los últimos años del período, mientras el realizado en el resto de los activos se incrementa mucho más modestamente. En los cuatro últimos años considerados, el porcentaje del PIB dedicado a inversión residencial súperó el 10%, 3

situándose en una cifra similar el conjunto de activos agrupados bajo el agregado

otras construcciones. En esos años, la inversión en maquinaria se situaba entre el 6% y el 7% del PIB.

Fuente: IVIE

La distribución territorial del esfuerzo inversor y del

stock de capital resultante en la actualidad refleja la muy distinta dimensión de las regiones españolas pero, también, su variable capacidad de atraer capitales de distinto tipo. Las cuatro comunidades de mayor tamaño (Cataluña, Madrid, Andalucía y Comunitat Valenciana) concentran casi el 60% de la inversión del período y el capital acumulado.

Las principales conclusiones que pueden extraerse del recorrido por el proceso de acumulación de capital llevado a cabo en España entre 1964 y 2007, documentado en el banco de datos FBBVA-IVIE, son las siguientes:

• El importante proceso de acumulación de las cuatro últimas décadas resulta reforzado cuando se considera no sólo el incremento que supone de la riqueza sino también el potencial productivo del capital.

• El mayor volumen de capital acumulado y su orientación hacia activos de menor vida media, como la maquinaria, eleva paulatinamente el peso de la depreciación en la inversión bruta, frenando el ritmo de crecimiento del capital neto en la segunda parte del período analizado. Pese a ello, el ritmo de acumulación de capital ha sido elevado, habiendo superado en la última década el 4,2% anual, un ritmo que, de mantenerse, implicaría doblar la dotación de capital en poco más de veinte años.

• Los activos producidos por el sector de la construcción pesan mucho en el gasto en inversión de cada año debido a la fuerte orientación de la FBCF hacia las viviendas y otras construcciones. El esfuerzo inversor dedicado a este tipo de activos se han incrementado en el período reciente como consecuencia de dos

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factores: el aumento del número de viviendas e instalaciones construidas y, sobre todo, las fuertes elevaciones de precios de los activos de la construcción.

• El

stock de capital neto real ha aumentado un 67% durante los últimos catorce años. Este incremento es similar al del empleo y superior al de la producción, que ha crecido un 59% durante el mismo período. En consecuencia, al crecer más la cantidad de factores empleados que la producción, la productividad conjunta de los factores se ha reducido.

• El ritmo de crecimiento del capital neto total ha sido elevado en todos los territorios durante el ciclo expansivo. Sin embargo, la intensidad de la acumulación de capital no ha sido la misma en todos los territorios, lo que ha implicado cambios en la importancia relativa de cada uno de ellos. La mayor parte de las provincias que han aumentado su peso en el capital total durante el período 1994-2006 se localizan en la costa mediterránea; en cambio, las que han perdido peso se concentran en el oeste del país.

• La evolución territorial es muy diferente si centramos la atención en las inversiones privadas o las infraestructuras públicas. En éstas los territorios que ganan peso con mayor intensidad son las provincias beneficiarias de los grandes proyectos públicos, en particular aquellos en los que se ha extendido la red ferroviaria de alta velocidad, las del noroeste peninsular, las del centro del arco mediterráneo y las próximas a Madrid.


INVERSIÓN EMPRESARIAL (INVERSIÓN DIRECTAMENTE PRODUCTIVA)



EDUARDO BANDRÉS Y JAIME SANAÚ


Lecciones de Economía Española Capítulo 4


La

inversión empresarial comprende el gasto destinado por las empresas a la adquisición de activos reales directamente vinculados a la actividad productiva. Aunque en ocasiones se asocia con el concepto de inversión privada, también se incluye aquí la inversión de las empresas públicas, siempre y cuando se destine a equipo de transporte, maquinaria, material de equipo y otros productos o a edificios no residenciales (tales como oficinas o naves industriales)

La inversión empresaria] constituye no sólo un importante componente de la FJ3CF española sino también el que mayor volumen de servicios de capital proporciona. Se trata, en consecuencia, de un factor decisivo tanto para mantener la capacidad productiva como para aumentar la productividad y el crecimiento económico a medio y largo plazo.

En el

RECUADRO 1se formulan los determinantes que teóricamente inciden en la conducta de las empresas al tomar sus decisiones de inversión.

Los estudios empíricos sobre los determinantes de la inversión empresarial en modelos neoclásicos han adoptado enfoques macro o microeconómicos. Mientras que en el primer caso utilizan datos globales del conjunto de la economía, en el segundo recurren a datos individualizados obtenidos de una muestra de empresas, siendo habitualmente empleada la proporcionada por la Central de Balances del Banco de España. Aunque es difícil integrar los resultados de los diferentes estudios, se entresacan a continuación Las principales conclusiones:

• La producción esperada es el factor que ejerce una mayor influencia sobre la inversión empresarial en España. Los análisis efectuados confirman que los períodos de mayor crecimiento económico dan lugar a las tasas de inversión más

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elevadas, mientras que en las etapas de crisis o recesión, la FBCF evoluciona con tasas negativas en términos reales.

• Los tipos de interés reales. El control de la inflación y la caída de tipos de interés nominales que registró la economía española en la década de 1990 situó los tipos de interés reales en niveles muy bajos, que contribuyeron a acelerar la FBCF al reducir tanto los costes financieros soportados por las empresas como la rentabilidad de las colocaciones alternativas de fondos.

• La relación entre los precios de los factores productivos (el coste de uso del capital y losalarios) origina un efecto que se manifiesta con cierto retraso, dado que la elasticidad de sustitución entre capital y trabajo es más bien baja. Salvo contadas excepciones, el crecimiento de los salarios ha estimulado en España la inversión empresarial, mientras que el coste de uso del capital ha actuado en sentido negativo, especialmente en los períodos en los que los tipos de interés reales eran elevados.

• La capacidad de generación interna de recursos (autofinanciación) resulta ser un factor clave de las decisiones de inversión en las empresas no participadas por entidades bancarias o aquellas que por su menor tamaño tienen limitado su acceso a la financiación ajena. –

• La inversión empresarial también se ve afectada por la incertidumbre económica existente en cada momento. Téngase en cuenta que la FBCF es un proceso de gastos vinculado directamente a las expectativas, que dependen de factores económicos y políticos de carácter general, como las tasas previstas de crecimiento e inflación, la estabilidad política o las alteraciones del marco institucional. En concreto, la apertura exterior de la economía española, primero, y los avances en el proceso de integración económica de España en la Uníón Europea, después, han desempeñado un papel muy relevante en las decisiones empresariales de modernización de los equipos productivos y en la incorporación de progreso técnico.

A pesar de que no siempre resulta fácil aislar con claridad el tipo de inversión, porque pueden existir conexiones entre ellas, debe dejarse constancia de que un aumento de la capacidad productiva da casi siempre lugar a una creación de empleo, aunque no sucede lo mismo con los otros dos tipos de inversión. En la medida en que el progreso técnico incorporado conduzca a una más elevada relación capital/trabajo, habrá una destrucción neta de empleos que sólo podría ser compensada por un aumento paralelo de la capacidad productiva. Es importante tener presentes estas circunstancias para matizar


INVERSIÓN EN INFRAESTRUCTURAS


Los servicios de capital, incluidos como argumento de la función agregada de producción, comprenden tanto los del capital empresarial como los de las infraestructuras. La influencia de estas últimas en la producción se ejerce a través de una doble vía: una primera, directa, como una variable más de la función de producción, y una segunda, indirecta, en virtud de sus efectos sobre otros factores de producción como el trabajo, el capital empresarial o la productividad total de los factores. En consecuencia, las economías externas ligadas a la creación de infraestructuras se manifiestan en la vertiente de la oferta, reduciendo los costes de producción de las demás actividades e induciendo, por tanto, nuevos flujos de inversión empresarial y aumentos en el nivel de producción. 6

Sin embargo, esta consideración de las infraestructuras como determinante de la función de producción sólo ha sido objeto de atención en la literatura desde el decenio de 1980, de acuerdo con las modernas teorías del crecimiento endógeno, que asignan a las políticas públicas un papel activo en el crecimiento de la economía a largo plazo. En España, el interés por el tema coincidíó, además, con el ciclo expansivo de la inversión pública y con la definición de los grandes planes de actuación nacionales y europeos.

En lo que aquí interesa, el concepto de infraestructuras se limita a aquella parte del capital público que se orienta principalmente, aunque no de forma exclusiva, a las empresas y que, como tal, condiciona la capacidad y funcionamiento del sistema productivo en su conjunto. Así, puede hablarse de infraestructuras viarias (carreteras y autopistas de peaje), ferrocarriles, puertos, aeropuertos, hidráulicas, urbanas de las Corporaciones Locales y otras construcciones (como las de energía eléctrica, gas y agua, transportes y comunicaciones, educación y sanidad públicas, servicios sociales y las del resto de Administraciones Públicas).

A pesar de las diferencias entre ellas, las categorías señaladas comparten un conjunto de carácterísticas que sirven para delimitar con precisión el concepto de

infraestructuras: bienés de capital, esencialmente de naturaleza pública, cuyos efectos externos poseen una acusada delimitación espacial y son de difícil sustitución por otros bienes.

Dadas estas carácterísticas y el prolongado período de maduración de las cuantiosas inversiones que comportan (véase el capítulo dedicado al sector construcción), la provisión de infraestructuras suele ser realizada por el sector público, aunque también existen actuaciones del sector privado allí donde es más factible la exclusión mediante precios, como en autopistas. En el ámbito más preciso del sector público, es el Estado el que asume la dirección fundamental de las inversiones de interés general, quedando en manos de los niveles inferiores de gobierno —Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales— las actividades complementarias de interés regional o local.

La Fundación BBVA estima que otras construcciones —en la que, como se ha indicado, se incluyen tanto las de titularidad pública como privada— representaban al principio de 2005 el 39 por 100 del

stock de capital riqueza español. El desglose de estos activos entre tipos diferentes se recoge en el cuadro 1.

CUADRO

1.—Composición de la inversión en infraestructuras en España 1981-2003(porcentajes)

Años

Viarias

Hidráulicas

Feocarriles

Aeroportuaria

Portuarias

Urbanas CCLL

Otras

Construcciones

1981-1985

22,3

17,4

8,3

2,1

3,1

6,2

40,5

1986-1990

1991-1995

1996-2000

2001-2003

29,2

36,5

31,7

27,0

14,7

13,9

14,1

10,1

8,5

7,9

10,3

17,3

1,8

1,9

29

5,0

2,9

3,0

2,8

2,9

9.6

7,8

8,7

7,2

33,2

28,9

29.5

30,5

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