La renta del suelo según Marx: definición, tipos y diferencias con la renta precapitalista

1. La renta del suelo según Marx: definición y características

En el capítulo XXXVII del tomo III de El capital, Marx define la renta del suelo como la forma económica mediante la cual se valoriza la propiedad territorial dentro del modo de producción capitalista. Para comprenderla, parte de que la agricultura, al igual que la industria, se encuentra sometida al capitalismo. Esto significa que la producción agrícola deja de organizarse principalmente mediante relaciones de dependencia personal y pasa a estar organizada por el capital, el trabajo asalariado y la búsqueda de ganancias.

En este sistema intervienen tres clases sociales fundamentales: los obreros asalariados, los capitalistas y los terratenientes. Los obreros venden su fuerza de trabajo a cambio de un salario; los capitalistas invierten su capital en la producción y buscan obtener una ganancia; y los terratenientes son propietarios de la tierra y reciben una renta por permitir que otros la utilicen.

El arrendatario capitalista invierte su capital en la agricultura, contrata trabajadores asalariados y dirige la producción con el objetivo de obtener una ganancia. Sin embargo, para utilizar la tierra debe pagarle al terrateniente una suma de dinero establecida contractualmente. Esa suma constituye la renta del suelo. Por lo tanto, el terrateniente recibe una parte de la riqueza generada en la producción sin necesidad de participar directamente en ella.

Marx aclara que no estudia la propiedad territorial en todas sus formas históricas, sino específicamente aquella que se transforma bajo el capitalismo. En las sociedades anteriores, la apropiación del trabajo excedente podía basarse en la servidumbre, las obligaciones personales o la entrega directa de productos. En cambio, bajo el capitalismo, la renta adquiere una forma predominantemente monetaria y contractual. El terrateniente ya no necesita ejercer directamente un dominio personal sobre quien trabaja la tierra, porque su propiedad jurídica le permite exigir un pago por su utilización.

Sin embargo, la propiedad privada de la tierra no crea por sí misma valor ni plusvalía. La tierra es una condición natural de la producción, pero no contiene trabajo humano materializado en ella. Para Marx, el valor de las mercancías proviene del trabajo social, mientras que la tierra interviene en la producción de valores de uso, como los alimentos y las materias primas.

La propiedad territorial permite que el terrateniente se apropie de una parte de la plusvalía producida en el proceso económico. En otras palabras, la propiedad de la tierra no explica necesariamente la creación de la ganancia extraordinaria, sino que permite transferirla al propietario bajo la forma de renta.

Esto se observa especialmente en la relación entre el arrendatario capitalista y el terrateniente. El primero explota directamente el trabajo de los obreros agrícolas y obtiene una ganancia; el segundo recibe una parte de esa riqueza gracias al monopolio jurídico sobre una porción de la tierra.

Marx también distingue la renta propiamente dicha del interés correspondiente al capital incorporado a la tierra. Por ejemplo, un arrendatario puede construir canales de riego, realizar obras de drenaje o introducir mejoras permanentes. Estas inversiones constituyen capital incorporado al suelo. Cuando termina el contrato, las mejoras pueden quedar en beneficio del propietario, quien tendrá la posibilidad de exigir una renta mayor en el siguiente arrendamiento.

Por eso, la suma pagada por utilizar una tierra mejorada puede incluir dos componentes diferentes: la renta por el uso de la tierra como tal y el interés o rendimiento asociado con las mejoras realizadas. Aunque ambos pueden aparecer reunidos en un mismo pago, no son económicamente idénticos.

Por otra parte, Marx sostiene que el precio de la tierra no representa el valor de un producto creado mediante trabajo humano. Su precio es, fundamentalmente, la renta futura capitalizada: se calcula a partir de los ingresos que se espera obtener de su propiedad. De este modo, la tierra puede tener un precio de compraventa sin tener valor en el sentido marxista.

Finalmente, Marx destaca el carácter histórico de la propiedad territorial. La considera una institución propia de determinadas relaciones sociales y no una forma eterna e inmutable. Incluso sostiene que, al alcanzar cierto grado de desarrollo, puede convertirse en una forma superflua y perjudicial desde el punto de vista del propio capitalismo, porque la propiedad privada del suelo funciona como una barrera para la inversión de capital.

En síntesis, la renta del suelo es una forma específica de distribución de la plusvalía dentro del capitalismo. La tierra no crea valor por sí misma, pero su propiedad permite que los terratenientes se apropien de una parte de la riqueza producida socialmente.

2. Renta capitalista y renta precapitalista: en qué consisten, cómo se relacionan y en qué se diferencian

Marx distingue la renta precapitalista de la renta capitalista porque corresponden a formas históricas diferentes de organizar la producción, apropiarse del trabajo excedente y relacionar a los productores con los propietarios de la tierra.

La renta precapitalista

En las sociedades precapitalistas, la renta del suelo constituye la forma normal de apropiación del trabajo excedente. El productor directo trabaja la tierra y posee, en mayor o menor medida, sus instrumentos y medios de producción, pero está obligado a entregar una parte de su trabajo o de sus productos al terrateniente.

Marx analiza tres formas principales de esta renta: en trabajo, en productos y en dinero. En ellas, la renta no constituye simplemente un remanente sobre la ganancia media, como sucede en el capitalismo, sino que representa la forma predominante de apropiación del trabajo excedente.

En la renta en trabajo, el campesino dedica una parte de su tiempo a trabajar para sí mismo y otra parte a trabajar gratuitamente para el propietario. En la renta en productos, entrega una parte de lo producido en su propia parcela. En la renta en dinero, entrega al propietario una suma monetaria equivalente al pago exigido.

La característica fundamental de estas formas es que el productor directo no es, en principio, un obrero asalariado contratado por un capitalista. Trabaja por su cuenta, pero debe entregar trabajo excedente al propietario de la tierra. Por ello, la apropiación de ese excedente depende de relaciones de dependencia personal y de mecanismos de coacción extraeconómica, como la servidumbre, las obligaciones tradicionales y las disposiciones jurídicas que garantizan el poder del señor.

En estas condiciones, la renta y la plusvalía coinciden en cuanto a la forma en que se apropia el trabajo excedente. La ganancia, si aparece, no constituye todavía la forma dominante de apropiación de ese excedente, sino que permanece subordinada a la renta.

Marx también relaciona estas formas con la economía natural, en la que una parte importante de la producción se destina al consumo directo de los productores y sus familias, y la agricultura mantiene vínculos estrechos con la industria doméstica rural. La producción no depende todavía plenamente de la circulación mercantil y de la competencia capitalista.

La renta capitalista

La renta capitalista aparece cuando la agricultura se organiza bajo el dominio del capital. El productor directo deja de ser principalmente un campesino sometido a obligaciones serviles y pasa a convertirse en un trabajador asalariado que vende su fuerza de trabajo al arrendatario capitalista.

En este sistema, el arrendatario invierte capital, contrata trabajadores, dirige la producción y se apropia de la plusvalía generada por el trabajo asalariado. Sin embargo, debe pagar al terrateniente una parte de sus ingresos para utilizar la tierra.

La diferencia fundamental es que la ganancia se convierte en la forma normal de apropiación del excedente, mientras que la renta aparece como una parte de la plusvalía que el capitalista transfiere al propietario territorial.

Marx explica que el arrendatario es el verdadero explotador directo de los obreros agrícolas, mientras que el terrateniente mantiene con él una relación principalmente monetaria y contractual. La dependencia personal característica de la servidumbre pierde centralidad y es reemplazada por relaciones económicas mediadas por el dinero, el contrato y la propiedad privada.

En este contexto, la renta capitalista constituye normalmente una parte de la ganancia extraordinaria que el terrateniente consigue apropiarse gracias a su propiedad. Marx distingue dos formas normales: la renta diferencial y la renta absoluta.

La renta diferencial surge de las ventajas productivas de determinadas tierras o de las condiciones particulares en que se invierte el capital. La renta absoluta, por su parte, se relaciona con la propiedad territorial como barrera que impide el acceso a la tierra sin pagar un tributo y con las condiciones de producción que Marx analiza para explicar el remanente de valor agrícola sobre el precio de producción.

Relación y diferencias entre ambas formas

La relación entre la renta precapitalista y la capitalista es histórica: la segunda no surge de manera instantánea, sino mediante la transformación de las relaciones de producción anteriores.

Marx identifica la renta en dinero como una forma de transición. Cuando el campesino empieza a entregar dinero en lugar de trabajo o productos, necesita vender una parte de su producción y participar más activamente en el mercado. Esto modifica las condiciones de reproducción de su economía y puede debilitar las relaciones tradicionales de dependencia.

El proceso puede conducir hacia dos resultados diferentes: la consolidación de la propiedad campesina libre o la transformación de la producción rural en una actividad capitalista, organizada por arrendatarios que contratan trabajadores asalariados.

La aparcería también puede funcionar como una forma de transición. En ella, el cultivador aporta trabajo y una parte del capital necesario, mientras que el propietario aporta la tierra y, en ocasiones, otra parte del capital. Por eso, no constituye simplemente una de las formas puras de renta precapitalista ni una relación plenamente capitalista.

Aspecto

Renta precapitalista

Renta capitalista

Forma predominante del excedente

Renta del suelo

Ganancia capitalista

Productor directo

Campesino o siervo que trabaja por su cuenta

Obrero asalariado

Quién organiza la producción

El productor directo, bajo obligaciones hacia el propietario

El arrendatario capitalista

Forma de apropiación

Trabajo, productos o dinero entregados al propietario

Transferencia monetaria de una parte de la plusvalía

Tipo de relación

Dependencia personal y coacción extraeconómica

Relación económica y contractual

Base económica

Predominio de la economía natural y vínculos tradicionales

Producción mercantil, competencia y acumulación de capital

Función de la renta

Forma normal del trabajo excedente apropiado

Parte específica de la plusvalía que recibe el terrateniente

En conclusión, la diferencia decisiva no consiste solamente en que la renta se pague en trabajo, productos o dinero. Lo central es qué modo de producción organiza el trabajo y cómo se apropia el excedente. En la sociedad precapitalista, la renta constituye la forma predominante de apropiación del trabajo excedente; bajo el capitalismo, esa función corresponde principalmente a la ganancia, mientras que la renta se convierte en una parte de la plusvalía apropiada por el terrateniente.

3. Renta en trabajo, en productos y en dinero: diferencias y similitudes

En el capítulo XLVII, Marx analiza las tres formas históricas de la renta precapitalista. Las presenta como transformaciones sucesivas de una misma relación fundamental: el productor directo trabaja la tierra y está obligado a entregar una parte de su trabajo excedente al propietario.

A. Renta en trabajo

La renta en trabajo es la forma más directa y visible. El productor trabaja una parte de la semana en la parcela que utiliza para su propia subsistencia y otra parte en las tierras del terrateniente, sin recibir una remuneración equivalente por ese trabajo.

La explotación aparece claramente separada en el tiempo y en el espacio. El campesino sabe cuándo trabaja para sí mismo y cuándo lo hace para el propietario. Por eso, Marx sostiene que esta forma permite observar directamente la apropiación del trabajo excedente.

La relación de propiedad se expresa como una relación de dominio y servidumbre. Aunque el campesino dispone de una parcela y puede poseer sus instrumentos de trabajo, no es plenamente libre, porque está obligado a prestar servicios al propietario. La coacción puede adoptar diferentes formas, desde la servidumbre estricta hasta obligaciones de tributo.

La cantidad de trabajo exigida suele estar determinada por la tradición, la costumbre y las normas jurídicas. Esto limita la libertad del productor para decidir cómo utilizar su tiempo y su fuerza de trabajo.

En esta forma, la renta coincide con el trabajo excedente apropiado por el terrateniente. El productor realiza una parte del trabajo para reproducir sus condiciones de vida y otra parte gratuitamente para el propietario.

B. Renta en productos

La renta en productos surge cuando el campesino deja de entregar directamente una parte de su tiempo de trabajo y pasa a entregar una parte de los productos obtenidos en su parcela.

Desde el punto de vista económico, Marx sostiene que esta transformación no modifica la esencia de la renta: el productor sigue entregando trabajo excedente al propietario. Lo que cambia es la forma en que se materializa esa apropiación.

El campesino trabaja en su parcela y organiza su producción, pero debe separar una parte de la cosecha para entregársela al terrateniente. A diferencia de la renta en trabajo, ya no existe una separación tan visible entre el tiempo dedicado al propietario y el dedicado a la propia subsistencia.

Esta forma presupone un desarrollo mayor de la capacidad productiva y de la autonomía del productor. El campesino dispone de más margen para organizar su trabajo y puede producir más allá de lo necesario para su consumo inmediato. Sin embargo, una parte de ese excedente no le pertenece, porque debe entregarla al propietario.

La renta en productos continúa vinculada con una economía en la que una proporción importante de la producción se destina al consumo directo. No obstante, puede generar diferencias económicas entre los productores, según su capacidad productiva, las condiciones de la tierra y la cantidad de excedente que logran obtener.

Marx advierte que la obligación de entregar una cantidad determinada de productos puede llegar a reducir los recursos disponibles para la reproducción del productor. Si la exigencia es demasiado elevada, el campesino puede quedar limitado a los medios mínimos de subsistencia.

C. Renta en dinero

La renta en dinero es una transformación de la renta en productos. En lugar de entregar una parte de la cosecha, el productor paga al terrateniente una suma monetaria equivalente.

Para hacerlo, necesita vender una parte de su producción y obtener dinero en el mercado. Por eso, esta forma presupone un desarrollo considerable del comercio, de la producción de mercancías, de la industria urbana y de la circulación monetaria.

El cambio no consiste únicamente en sustituir productos por dinero. También modifica el funcionamiento de la economía rural, porque el productor depende cada vez más de los precios de mercado y de su capacidad para vender lo que produce.

Sin embargo, la renta en dinero todavía puede conservar la base social de las formas anteriores: el campesino continúa siendo un poseedor tradicional de la tierra y está obligado a entregar al propietario una parte de su trabajo excedente. La relación de dependencia no desaparece automáticamente, aunque tiende a expresarse de manera más contractual y monetaria.

El pago en dinero puede impulsar la transformación del campesino en arrendatario y facilitar la formación de una clase de trabajadores rurales desposeídos que venden su fuerza de trabajo. A su vez, los campesinos que acumulan recursos pueden convertirse en productores capitalistas, mientras que capitalistas procedentes de las ciudades pueden invertir en la agricultura.

Por estas razones, Marx define la renta en dinero como la forma final y, al mismo tiempo, la forma de disolución de la renta precapitalista. Su desarrollo puede conducir a la propiedad campesina libre o a la renta propiamente capitalista, pagada por un arrendatario que explota trabajo asalariado.

Similitudes y diferencias

Las tres formas tienen en común que el productor directo trabaja la tierra y entrega gratuitamente una parte de su trabajo excedente al propietario. En las tres, la renta constituye la forma predominante de apropiación del excedente, y la propiedad territorial sostiene la obligación de entregar ese excedente.

Las diferencias se encuentran en la forma de pago, el grado de autonomía del productor y las condiciones económicas que cada modalidad presupone.

Aspecto

Renta en trabajo

Renta en productos

Renta en dinero

Forma de entrega

Trabajo gratuito en las tierras del propietario

Parte de la cosecha u otros productos

Suma de dinero

Visibilidad de la explotación

Directa y evidente

Menos visible, porque el trabajo se realiza en la parcela del productor

Mediada por la venta de productos y el pago monetario

Autonomía del productor

Menor margen para organizar su tiempo

Mayor capacidad de organizar su trabajo

Mayor dependencia de los precios y del mercado

Coacción

Predominantemente directa y personal

Más ligada a las obligaciones tradicionales y a las circunstancias económicas

Relación cada vez más monetaria y contractual

Condiciones económicas

Predominio de relaciones tradicionales

Mayor desarrollo de la producción del campesino

Comercio, circulación monetaria y producción mercantil más desarrollados

Tendencia histórica

Forma más directa de apropiación del trabajo excedente

Transformación de la renta en trabajo

Forma de transición hacia la propiedad campesina libre o la renta capitalista

En síntesis, las tres formas expresan la misma relación de fondo, pero representan distintos grados de transformación de la economía rural. La renta en trabajo hace visible la apropiación directa del trabajo; la renta en productos convierte ese excedente en una parte de la producción; y la renta en dinero lo transforma en una obligación monetaria que vincula cada vez más al productor con el mercado.

4. Caracterización de la renta diferencial y de la renta absoluta

Marx considera que la renta diferencial y la renta absoluta son las dos formas normales de renta capitalista. Ambas permiten explicar cómo una parte de la plusvalía termina en manos de los terratenientes, pero se originan por mecanismos diferentes.

A. La renta diferencial

La renta diferencial se origina cuando determinados terrenos o condiciones de producción permiten obtener una ganancia extraordinaria en comparación con las condiciones que regulan la producción de una rama económica.

Marx parte de que las mercancías agrícolas se venden, como las demás mercancías capitalistas, a precios de producción. Estos incluyen los costos de producción y la ganancia media que corresponde al capital invertido.

Sin embargo, no todas las tierras presentan las mismas condiciones de fertilidad, ubicación o productividad. Algunas permiten obtener una cantidad mayor de productos con la misma inversión de capital y trabajo, mientras que otras requieren más recursos para producir una cantidad equivalente.

Para explicar este mecanismo, Marx utiliza el ejemplo de las fábricas que emplean saltos de agua como fuerza motriz. Supone que la inversión de un capital de 100 tiene un precio de producción de 115, correspondiente a una ganancia media del 15 %. Una fábrica que utiliza un salto de agua puede producir con un costo de 90, pero vender sus mercancías al mismo precio de producción de 115. En consecuencia, obtiene una ganancia de 25 en lugar de 15.

La diferencia de 10 constituye una ganancia extraordinaria. No se debe a que la fábrica venda por encima del precio de producción general, sino a que produce en condiciones excepcionalmente favorables.

El salto de agua constituye una fuerza natural que no está disponible para todos los capitales por igual y que puede ser monopolizada mediante la propiedad de determinados terrenos. Si el salto pertenece a un terrateniente, este puede exigir un pago por su utilización. De esta manera, la ganancia extraordinaria puede transformarse en renta del suelo.

El ejemplo puede trasladarse a la agricultura: un terreno más fértil o mejor ubicado permite obtener una producción mayor con la misma inversión, o alcanzar la misma producción con menores costos. Como los productos se venden de acuerdo con el precio de producción regulador del mercado, el capital que trabaja en condiciones favorables obtiene una ganancia extraordinaria.

La propiedad territorial no crea esa ventaja productiva. La diferencia surge de las condiciones de producción y del funcionamiento de la competencia. Lo que hace la propiedad es permitir que el terrateniente se apropie de esa ganancia extraordinaria.

Por eso, Marx afirma que la renta diferencial no depende necesariamente de que la peor tierra pague renta. Para analizarla en su forma pura, considera que la tierra menos favorable no genera renta diferencial. Las tierras superiores producen un excedente por encima de esa condición reguladora, y la diferencia puede convertirse en renta.

La renta diferencial también puede relacionarse con las diferencias de ubicación. Un terreno próximo a los mercados puede reducir los costos de transporte y permitir una ventaja económica frente a otros terrenos más alejados.

En consecuencia, la renta diferencial se caracteriza por tres elementos fundamentales:

  1. La existencia de diferencias en las condiciones de producción, como fertilidad, ubicación o productividad.

  2. La obtención de una ganancia extraordinaria por parte del capital que trabaja en condiciones favorables.

  3. La apropiación de esa ganancia extraordinaria por el terrateniente gracias a su propiedad de la tierra.

La tierra y las fuerzas naturales no crean valor por sí mismas. Funcionan como condiciones que permiten una productividad excepcional del trabajo. La renta aparece cuando esa ventaja económica queda sometida al monopolio de la propiedad territorial.

B. La renta absoluta

La renta absoluta se explica a partir de un mecanismo diferente. Marx se pregunta por qué el propietario puede exigir una renta incluso por la tierra menos favorable, que no genera una ventaja diferencial respecto de otras.

Para responder, parte de que la propiedad territorial funciona como una barrera al ingreso del capital en la agricultura. El terrateniente puede impedir que un capitalista utilice una parcela si no acepta pagar una renta. Por lo tanto, el acceso a la tierra queda condicionado por el pago exigido por su propietario.

Esta barrera tiene importancia porque, según el análisis de Marx, el capital agrícola puede presentar una composición orgánica inferior a la del capital social medio. Esto significa que, en relación con el capital invertido en medios de producción, emplea una proporción mayor de trabajo vivo. Dado que el trabajo vivo produce plusvalía, un capital agrícola de igual magnitud puede generar más plusvalía que un capital medio, bajo los supuestos considerados por Marx.

En la competencia entre ramas industriales, las diferencias entre las masas de plusvalía producidas por capitales de igual magnitud tienden a compensarse mediante la formación de una ganancia media. Sin embargo, la propiedad territorial impide que esa compensación se realice plenamente en el caso del capital que necesita acceder a la tierra, porque el propietario exige un pago para permitir su utilización.

Así, el remanente del valor del producto agrícola sobre su precio de producción puede convertirse en renta. El terrateniente se apropia de esa parte de la plusvalía gracias a la barrera que representa la propiedad privada del suelo.

La condición teórica central de la renta absoluta es que el valor de los productos agrícolas supere su precio de producción, lo que Marx relaciona con una composición orgánica del capital agrícola inferior a la media social. Si esa diferencia desapareciera, también desaparecería la base de la renta absoluta en su explicación.

Es importante aclarar que la propiedad jurídica por sí sola no garantiza automáticamente que exista una renta positiva de cualquier magnitud. El propietario puede retener la tierra y exigir un pago, pero la posibilidad efectiva de obtenerlo depende de las condiciones económicas y del mercado.

Asimismo, Marx distingue esta renta de un verdadero precio de monopolio. La renta absoluta no requiere que el precio agrícola supere necesariamente el valor de la mercancía: puede existir cuando el precio está por encima del precio de producción, pero es igual o inferior al valor. Un precio de monopolio en sentido estricto, en cambio, no está determinado por el precio de producción ni por el valor, sino por las necesidades y la capacidad de pago de los compradores.

La renta absoluta puede afectar el precio de los productos agrícolas porque la propiedad territorial impide que el capital acceda a la tierra sin pagar un tributo. En ese sentido, el precio comercial puede situarse por encima del precio de producción para permitir que exista un remanente apropiable por el terrateniente.

Por lo tanto, la renta absoluta se caracteriza por:

  1. La posibilidad de exigir renta incluso por la tierra menos favorable.

  2. La propiedad territorial como barrera al ingreso del capital en la producción agrícola.

  3. El remanente del valor agrícola sobre el precio de producción, explicado por Marx a partir de la composición orgánica del capital.

  4. La apropiación de ese remanente por el terrateniente mediante la propiedad privada de la tierra.

C. Diferencias fundamentales entre ambas

Aspecto

Renta diferencial

Renta absoluta

Origen

Diferencias en fertilidad, ubicación o productividad

Propiedad territorial como barrera al ingreso del capital y remanente de valor agrícola sobre el precio de producción

Condición principal

Ventajas productivas relativas

Propiedad privada de la tierra y las condiciones de producción analizadas por Marx

¿La tierra menos favorable paga renta?

No genera renta diferencial en el esquema puro

Puede pagar renta absoluta

Relación con el precio

Presupone el precio de producción regulador del mercado

Puede exigir que el precio comercial supere el precio de producción

Función de la propiedad

Permite apropiarse de una ganancia extraordinaria que la propiedad no crea

Impide el acceso libre a la tierra y permite apropiarse del remanente

Fuente de la ventaja o del remanente

Diferencias entre condiciones de producción

Diferencia entre valor y precio de producción, junto con la barrera de la propiedad

La diferencia central es que la renta diferencial surge de las ventajas relativas de determinados terrenos, mientras que la renta absoluta se relaciona con la propiedad territorial como obstáculo al ingreso del capital y con el remanente de valor agrícola sobre el precio de producción.

En la renta diferencial, el terrateniente se apropia de una ganancia extraordinaria que existiría por las condiciones favorables de producción incluso si no existiera la propiedad privada del suelo. En la renta absoluta, en cambio, la propiedad territorial cumple un papel decisivo como barrera que permite exigir un pago por el acceso a la tierra.

5. La fórmula trinitaria: capital, tierra y trabajo

En el capítulo XLVIII, Marx critica la fórmula trinitaria que presenta al capital, la tierra y el trabajo como tres fuentes independientes de las que surgirían la ganancia o el interés, la renta del suelo y el salario.

A primera vista, esta fórmula parece indicar que cada factor productivo genera por sí mismo una parte del ingreso: el capital produciría interés, la tierra produciría renta y el trabajo produciría salario. Sin embargo, Marx sostiene que esta apariencia oculta las relaciones sociales que organizan la producción capitalista.

La tierra es una condición natural de la producción y permite obtener valores de uso, pero no crea valor en el sentido marxista. El capital, por su parte, tampoco es una fuente autónoma de valor al margen del trabajo. La riqueza social se produce mediante el trabajo humano organizado bajo determinadas relaciones sociales.

En el capitalismo, los trabajadores producen más valor del que reciben en forma de salario. Esa diferencia constituye la plusvalía. Una parte de ella queda en manos de los capitalistas bajo la forma de ganancia y otra puede ser apropiada por los terratenientes bajo la forma de renta del suelo.

La fórmula trinitaria oculta este proceso porque presenta los ingresos como resultados naturales de cosas diferentes, en lugar de mostrarlos como formas de distribución de la riqueza socialmente producida.

Cuando se afirma que la tierra genera renta, parece que el ingreso surge directamente de la naturaleza. Sin embargo, la tierra no produce valor de cambio por sí misma. Lo que permite que su propietario reciba renta es la relación social de propiedad que le otorga el derecho de exigir un pago por su utilización.

Por eso, Marx sostiene que la renta constituye una forma de enajenación: una relación social entre clases aparece como si fuera una relación natural entre la tierra y el dinero. El terrateniente parece recibir una parte del producto porque la tierra le pertenece, pero, en realidad, recibe una parte de la plusvalía producida en el marco de las relaciones capitalistas.

La crítica de Marx consiste, entonces, en demostrar que la ganancia, el interés, la renta y el salario no son ingresos originados en tres fuentes independientes. Son formas diferentes en las que se distribuye el valor producido socialmente.